Cinco: “Amar es aceptar la mierda del otro” Violencia Rivas.
Empiezo la siguiente confesión con ésta frase (una poco feliz y tragicómica) pero no para tirarme al lado negativo de las cosas. Como fiel creyente del equilibrio, creo en que todo lo bueno tiene algo malo y todo lo malo… algo bueno. Esa frase no marca solo un defecto del amor, marca una regla fundamental. El amor no es sólo color rosa, el rosa tiene muchos matices. Todo tiene un precio, una apuesta a ciegas. Pero en una relación no solo recibimos la mierda del otro… ese otro también recibe nuestra mierda… eso se llama convivir, aceptar que no somos perfectos, porque el amor puede ser muchas cosas pero jamás va a ser perfecto. Yo creo en el amor como un complemento necesario de la vida. El amor de una persona trae muchas cosas, inspiración, odio, motivación, etc. A lo que quiero llegar con todo esto es que el amor perfecto no existe como tal, el amor verdadero es el que se manifiesta sin cartitas melosas, poemas cursis, ramos de flores, etc. Hay actos más reales y simples que demuestran el amor verdadero. Yo soy de las que se enamora de defectos o virtudes fuera del packaching. Puedo ser alguien hermoso por fuera, pero desagradable por dentro. No me dejo llevar por un envoltorio superficial. A veces se me ríen cuando digo que me gusta cierta persona y ésta no se encuentra dentro de los parámetros de belleza normales. Creo que el amor verdadero se encuentra dentro de las cosas que no se pueden ver a simple vista, las que no son obvias, las reales.
No creo en el matrimonio, pero si creo en convivir en pareja. El matrimonio es solo un papel y una bendición, no la considero necesaria, para amar y convivir no necesito papeles. Y con esto digo que estoy más que acostumbrada a que me traten de loca y más que nada de rebelde… típica reacción de los fieles seguidores de las “Obligaciones…”. Pero no me importa más nada, ya no busco la aceptación que alguna vez pensé que era necesaria. Aprendí a no rebajarme, a mantener mis ideas y mis convicciones bien firmes. Suena tremendo que a los 20 años lo diga así. Pero lo que viví me convenció de eso, como dije en otra confesión… “dejo una marca de fuego en mi ser”.
No hay comentarios:
Publicar un comentario