Nº4: “Perder o ganar me da lo mismo, lo que importa es el riesgo”; esa es una frase en la que me siento 100% identificada. El desenlace puede ser bueno o malo, pero lo que vale es el esfuerzo, lo que queda, las marcas, las verdades y mentiras. No me da miedo el fracaso, ni pagar el precio de la victoria. Creo que hay que tener “cojones” para afrontar a cualquiera de la dos. Una persona que no asume riesgos por una supuesta postura de seguridad es considerada, bajo mi criterio, como una persona ordinaria, casi una ameba que no sabe de lo que se pierde. Yo siempre fui un poco competitiva, siempre quise sentir el “juego” y saber cómo es estar derrotado y como es derrotar a alguien o algo.
Al experimentar la derrota, una de las cosas que sentí, fue ese deseo de “revancha” para replantear mi estrategia, perfeccionar mi juego. Mi vida es un juego y me veo jugando siempre con mi estrategia. Tengo una tendencia a tomar al toro por los cuernos y someterlo a mi juego. Pero la sed de revancha puede cegar a una persona y puede encerrarla en un laberinto sin salida. No porque el laberinto no tenga salida, si no porque al cegarse con la sed de revancha no le es posible ver la salida obvia. Ahí entra otra actitud fundamental para el juego. Si no tengo paciencia y dejo que mi sed me nuble, no voy a experimentar jamás la victoria; y voy a tener un concepto erróneo del juego en sí. No todos saben usar la paciencia a su favor, muchos no ven lo beneficiosa que puede ser. Por ejemplo, yo muchas veces prefiero callar y no mostrar mis cartas hasta que mi contrincante no ponga la cabeza en la guillotina (forma drástica de plasmarlo pero es así). En esta especia de confesión sin sentido meto una de mis fobias… las arañas. Ellas no corren tras su presa, la presa cae en sus redes… me es odioso decirlo pero las arañas son muy sabias al momento de crear su estrategia (eso y lo de que se comen al macho… je je). Pero hay que confesar que el resultado de esa paciencia, de esa espera (para muchos insoportable) me es muy sabrosa. Es como que me hace sentir mucho mas satisfecha que si hubiera realizado una estrategia más rápida. En algunos casos es mejor esperar y el verdadero dilema es saber cómo y cuándo. Por ahora me funciona bastante, y no digo que tenga más victorias que derrotas. Pero a veces los tragos amargos pueden ser agridulces, o no
1 comentario:
Muy interesante Najash! La verdad que nunca me he planteado mi vida como un juego, pero al leer esto me puse a pensar en cual es mi estrategia. Primero pense que mi estrategia era la falta de estrategia (contradictorio quizas) pero despues me di cuenta que mi mejor "arma" es justamente la paciencia. Creo que las cosas pasan cuando tienen que pasar, que hay veces que todo parece estar mal, o que siento que la gente que tengo alrededor esta haciendo cualquiera. En esos momentos me angustio, pero al final, las cosas vuelven por si solas al equilibrio. Solo hay que saber esperar y estar seguro de las cartas que se juegan. Y para hacer algo de autocritica, dire que no soy demasiado arriesgada, aunque calculo que tampoco puedo considerarme una ameba jaja! Pero suelo ser muy segura de lo que juego y como lo juego, y el resto, como decia antes, es saber esperar. El universo tiende al equilibrio y mas tarde o mas temprano, se consigue.
Pido perdon si me fui un poco por las ramas. En mi defensa, estoy algo perjudicada de salud y eso puede afectar la coherencia de mis comentarios (?)
Me gusto mucho lo que escribiste, te mando un beso!!
Publicar un comentario