Estoy atrapada en una burbuja de silencio. Las palabras llenan el espacio, pero nadie las escucha. Estoy sola en el silencio, a merced de las palabras, indefensa ante las palabras.
Miles de ellas vuelan sobre mí. Se clavan en mi mente e inyectan su veneno.
El silencio es su cómplice. Estoy sola en compañía del silencio y esas palabras. Llevo meses así, sin ver la salida hacia el ruido. Solo logro tener ruido por un rato. Ese rato es una gloria. Las palabras se marchitan y el silencio es derrotado. Pero la victoria es débil. Tan débil que solo dura un corto lapso de tiempo.
Son tiempo amargos, muy amargos. La luz es lo único que no me deja caer. Pero no por mucho tiempo más.

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