jueves, 14 de enero de 2010

Confesiones de una Mujer Venenosa (1º Parte)

¿Alguna vez se preguntaron a sí mismos si la vida que tenemos ya está determinada por los factores del éxito? ¡Yo sí!, millones de veces me pregunte a mi misma si mi vida está determinada a ser algo más que una vida ordinaria.

Pero… ¿qué es una vida ordinaria? ¿Qué es una vida exitosa? Honestamente, no lo sé. Si uno mira otras vidas, tanto las ordinarias como las exitosas, encuentra ciertos factores en común. Si hablamos de mi vida, no hay mucho que analizar. Siempre tuve una barrera llamada “Reglas de la Vida”. Esas “reglas” se encuentran impuestas por figuras que se dejaron llevar por ellas y que tienen vidas sumamente ordinarias.

Analicemos por un momento el factor común de una vida exitosa. Siempre hay algo que determina si alguien va a ser exitoso u ordinario. Llamemos a éste alguien Conejo Blanco.

Conejo Blanco nació en un barrio normal y vivió en una familia de clase media. Padres conservadores (que vivieron toda su vida bajo las “Reglas de la Vida”). Los padres le impusieron barreras a Conejo Blanco y éste las ignoró. Pasan los años, Conejo Blanco logró victorias como derrotas, vivió su vida al paso que quiso y llegó al punto del éxito. Ahora, seguramente cualquier “ser respetable” piensa que Conejo Blanco es un mal ejemplo, un rebelde (aunque demostró que tenía razón). Pero el resultado de su éxito nunca será valorado por ser obtenido con reglas propias diferentes a las “Reglas de la Vida”.

Volviendo a mi vida, luego de esta introducción caótica, creo saber cuál es el destino que me depara.

A veces uno piensa (o desea) que debe ser algo en especial. Cuando en realidad uno debe ser uno mismo y ser lo que en verdad debe ser. No hay un reglamento fijo para determinar el camino a seguir.

A éstas alturas se preguntan por qué elegí el titulo “Confesiones…” no? Tengo que exponer temas, típico no?

Empecemos:

Confesión Nº1 (Súper cursi el comienzo de la explicación): Nunca me gustaron los extremos, los considero culpables de todos los males de la humanidad y del mundo. Me gusta el equilibrio de las cosas. No por seguir lo sano, que no es tan malo a veces, sino porque uno no puede transitar por la cuerda con más eso de un lado que del otro… simplemente perdería el equilibrio y fracasaría.

Confesión Nº2 (está emparentada con la primera): Odio la rutina y todo lo que venga con ella. La considero como el extremo del orden. Al hacer lo mismo, todos los días de todas las semanas es solo una excusa mas de las ya nombradas “Reglas…”. Para mí, vivir en una rutina, es como un tren fijo en sus rieles. No cambia el camino porque los rieles se lo impiden. La rutina es como una jaula para mí.

Confesión Nº 3: Voy en contra de la corriente, no porque no sepa otro camino o sea rebelde, sino porque no es el camino que elegí. No me llevo bien con los caminos “convencionales”, creo en hacer mi propio camino. Seguir a la manada me parece absurdo, creo más en la libertad propia de prueba y error. Sé que muchos creen que mi actitud es de rebeldía pura, que algún día voy a bajar la cabeza y me voy a someter a las repetidas “Reglas…”. Pero les voy a dar el gusto en una sola cosa. Si creen que soy rebelde por no seguir a la manada del bien, voy a ser rebelde y con orgullo de serlo. Voy a escribir mi camino a mi antojo y no por rebeldía (aunque me la discutan), sino porque es mi derecho, mi elección, mi prima.

Si de gustos se trata, siempre fui muy rara. Desde chica quedé fuera de las masas ordinarias. Es como que nunca encaje en mi tiempo. Siempre tuve la sensación de estar en el tiempo y el lugar equivocado. Con el conocimiento me pasa lo mismo. Siempre fui humillada por tener un conocimiento diferente al de los demás.

Esa humillación, que en cierto momento de mi vida fue constante, creo una barrera de fuego en mí. Mi lado social se vio muy afectado por un largo tiempo. Me costó superar esa etapa y lograr entender que el problema no era yo si no los que me rodean.

Sé que para estas alturas me van a decir creída, egocéntrica, narcisista, etc. Pero yo no veo defectos de ese tipo en mí, veo otros y que no son los que provocaron esa humillación en el pasado.

Continuara…

2 comentarios:

Ana dijo...

Felicitaciones por el nuevo y psicodelico Blog!
Me senti identificada con algunas cosas que pusiste, sobre todo en lo mal que hacen los extremos. Soy una persona en la eterna busqueda del equilibrio, no creo que en la vida todo sea blanco o negro, y coincido con vos en que esos extremismos son responsables de las mayores desgracias de la humanidad. Ademas cuando te situas en un extremo perdes la capacidad de observacion y reflexion, te volves ciego a todo lo demas.
En fin, estoy divagando un poco, pero de eso se trata no? Volvere a pasar...Besos Najash!

MERQRY dijo...

Como digo con mi primo...
No soy una paloma blanca... Tampoco negra digamos que soy una paloma Gris...
Los extremos solo sirven para ser mezclados y asi obtener el Equilibrio tan mencionado...

Saludos!